Por fin llegó el día que esperábamos los rayistas en el
exilio granadino pero ni en nuestros mejores sueños y deseos esperábamos el
contundente 0-3. Durante una semana hemos escuchado los comentarios de nuestros vecinos rivales y
de los medios deportivos locales de que
la victoria del Granada era la única alternativa. Pero todo es posible en Granada.
El Granada C.F había preparado este partido como una fiesta
por la permanencia con gran derroche de
promociones para sus socios y aficionados de la ciudad de la Alhambra pero se
equivocó de rival. Se llenó los Cármenes
para ver ganar a su equipo y se
encontraron con un Rayo que rozó la perfección, con un juego elegante y
manteniendo la posesión con criterio. Se ha convertido, por méritos propios, en
la revelación de esta segunda vuelta y, si sigue así, de la temporada. Ya con los
errores corregidos y la lección aprendida es cuando el equipo y nosotros
estamos disfrutando. Fue una gozada el
juego que desarrolló todo el conjunto
franjirojo ante un Granada impotente que, aunque tuvo sus oportunidades, Piti y sus actuales compañeros no las
aprovecharon. Gran partido de todos aunque,
particularmente, resaltamos
Pero esta maravillosa transformación y situación del equipo
en lo deportivo de la que disfrutamos
todos no ha sido sólo gracias al empeño y
coraje de Paco Jémez y sus jugadores. Sin esta afición leal e incondicional no hubiera
sido lo mismo y en Granada, de nuevo, la comunión entre los rayistas
desplazados y jugadores fue primordial. Animando
desde el primer minuto sin importar el ambiente hostil y demostrando, una vez
más, que aficiones como esta hay pocas y se hace notar en cada campo que visita,
sea sea cual sea, el número de Rayistas que viajan. Alguna vez, sobre todo cuando el estadio
enmudeció con el segundo gol parecía que jugábamos en casa. Esperemos que la
actual directiva se replantee su actitud y busque la complicidad con todos los socios
y peñas de Vallekas para que la temporada que viene se vuelva a repetir esta
conjunción. Si no es así, ya están tardando en marcharse.
La alegría nuestra era lo contrario a los sentimientos de
los aficionados rojiblancos que se iban del estadio antes de terminar el
partido y las caras de algunos eran todo un poema pero así es el futbol y
nosotros lo sabemos mejor que nadie. El año pasado perdimos 2-0 y este año en casa nos metieron otros dos. Una de
nuestras máximas es, a las buenas y a las malas..
Al final del encuentro los jugadores se acercaron a nuestra
esquina para agradecer a los rayistas de
la Peña Bus Uno, Pitingos, Bukaneros y
desplazados de otras partes de Andalucía, el esfuerzo de animar con tanto
ahinco en un estadio con tantas personas deseando nuestra derrota. Y como somos
muy pesados, con las gradas vacías de rojiblancos nuestros cómplices jugadores volvieron
a acercarse ante la negativa de marcharnos de allí. Trashorras, Rubén, Gálvez
(todavía nos debe el chándal del año pasado que se le quedó pequeño) Larrivey ..
y Cobeño. Un ejemplo para todos ya que
sigue demostrando desde el banquillo ser más rayista que muchos.
Ya con los señores de
seguridad y los amigos policías cabreados por que no podían irse a merendar,
nos marchamos con el dulce sabor de una victoria que nos lleva a la gloria. Y aunque
no se cantara la vida pirata, el sonido de los tres cañonazos en la portería
del equipo local difícilmente se olvidará
en Los Cármenes.
El año que viene volveremos. Queremos que se repita. El Granada y la mayoría de sus aficionados seguirán siendo de primera. Muchos de ellos nos dieron la
enhorabuena por el buen partido, alabando a Jemez y a los suyos. Eso si, un consejo le damos a Pina, que en vez de hacer las
concentraciones en Marbella o en la Manga alguna vez se pasen por nuestra City. Quizá el
aire del Valle del Kas les ayude algo más y, por supuesto, los consejos de Paco de cómo se levanta un equipo al que muchos ya veían en
segunda. Además, nuestro particular “puerto
de mar” es muy especial igual que nuestra forma de sentir la sagrada franja roja de
la bendita ADRV. Siempre Rayo.